domingo, 23 de noviembre de 2014

Eje 4. Actividad 1















Superstición y ciencia en el siglo XXI






Candy Ávila 
Programa educativo : Administración de Empresas Turísticas
Nivel : Técnico Superior Universitario.
Etapa 4. Curso propedéutico para el aprendizaje autogestivo en un ambiente virtual. Actividad 1. Lectura y escritura exploratoria


Introducción.

En este ensayo abordaré el tema de la superstición y trataré de explicar porqué la ciencia no ha logrado erradicar estas creencias y ritos de la sociedad actual, pues la superstición existe desde hace mucho tiempo, y aún hasta nuestros días hay ciertas creencias que la gente sigue y respeta, ya sea por convicción o por tradición. También hablaré de su reciente nuevo auge entre la población gracias a que la información es más accesible para todos, a través de los medios de comunicación, pero muy especialmente del internet, esa herramienta que está tan al alcance de la gente, y de manera muy especial, los jóvenes.

Desarrollo.
Superstición es el nombre de las creencias irracionales o injustificadas que tenemos, mismas que usamos para explicar la razón de ciertos fenómenos y situaciones, y que están fuertemente arraigadas en nuestra sociedad, gracias a que son “heredadas” de generación en generación. Sin duda alguna, tú, lector, sabrás acerca de alguna superstición que aún esté vigente actualmente.
La palabra superstición ha estado presente desde hace mucho tiempo, incluso los clásicos latinos ya usaban la palabra “supertitio” o “supertitiosus” para referirse a los adivinos (García M., García G. y Fernández, 2012). Es increíble como desde esos tiempos, la superstición tenía una influencia en la sociedad.
Cada cultura tiene sus propias creencias, mismas que pueden llegar a ser parte de la identidad de un grupo, pues, como sabrás, no tenemos las mismas creencias que la gente de China, por ejemplo. Sin embargo, cada sociedad también puede adoptar creencias de otras, llegando incluso a modificarlas y hacerlas “muy suyas”.
Estas creencias no han podido ser eliminadas del inconsciente colectivo, a pesar de que en pleno siglo XXI la base de todo es la ciencia, a través de la cual podemos analizar los fenómenos y dar una explicación obtenida por medio del estudio y la razón.
Un término muy ligado a la ciencia es la tecnología. A pesar de que en la actualidad las conductas supersticiosas deberían estar erradicadas, recientemente han tenido un gran auge, y esto debido precisamente a la tecnología y su apoyo para la difusión de la información, para ser más precisos, por el internet.

En este trabajo se podrá apreciar el contraste entre estos términos, pero más que contraponerlos, pretendo mostrar como coexisten en nuestra sociedad a pesar del paso del tiempo y del cambio de mentalidad de la gente, pues incluso las personas más supersticiosas saben la razón científica de sus creencias, pero siguen creyendo en ello.

Superstición y ciencia en el siglo XXI

La superstición es aquel pensamiento mágico, que nace de la percepción de impotencia del ser humano ante fenómenos naturales que no puede dominar, por lo que lo explican a través de “poderes mágicos” (Marietán, 1994, como se citó en Spinoso, 2009). Es una creencia sin razón ni fundamentos, es un temor o respeto a algo que no se conoce, que es imaginario (García M., García G. y Fernández, 2012), se contrapone a la religión o la razón, sin embargo están fuertemente arraigados en la sociedad (Arroyo, 2006). Se basa en el temor a lo desconocido y la creencia en fuerzas supranormales. Incluye los llamados fenómenos paranormales (ocultismo, espiritismo, etc.), pseudociencias (quiromancia, cartomancia, etc.), creencia en el destino, ritos mágicos y amuletos, entre otros. También incluye los ritos de creación propia, conocidos como “superstición privada” (García M., García G. y Fernández, 2012).
Otra razón de la existencia de la superstición nos la da Skinner (1948) a través del condicionamiento operante. Para él, la superstición nace cuando se relaciona un suceso con una consecuencia fortuita, que raramente volverá a pasar, pero aún con sólo una vez que se dé este fenómeno basta para estar condicionados para responder de determinada manera a la misma acción que fue consecuencia de otra. En algunos casos, no necesariamente tiene que darse una consecuencia, basta con que un factor externo suceda sincrónicamente con la acción para crear la “ilusión” de que están relacionados, aunque no siempre sea así (García M., García G. y Fernández, 2012, p. 8).
La superstición tiene una fuerte relación con las tradiciones y costumbres. Como mencioné anteriormente, no es necesario que se repita muchas veces un fenómeno con su consecuencia para asociarlos, pero aún así puede ser tomado como cierto y pasarse de generación en generación, entonces la gente seguirá creyendo en esa conducta aunque nunca la haya comprobado (Irwin, 1993, como se citó en García M., García G. y Fernández, 2012, p. 7). Así sucede, por ejemplo, con la superstición de que el viernes 13 es de mala suerte. Nos llegó a través de otras personas, pero no sabemos a ciencia cierta cuál es su origen. Quizás alguna persona tuvo un mal día en un viernes 13 de algún año y por ello se generalizó esta creencia, no necesariamente cada uno de nosotros ha comprobado esta creencia ¿No?
En la actualidad, muy pocas personas aceptarían que son supersticiosas. Las que tengan estas creencias, generalmente tratarán de ocultarlas con disfraces como “sabiduría oriental”, “tradiciones”, “ciencias ocultas”, etcétera (Torres y Zamora, 1997, p. 27). Esto es debido a que, como mencioné en las definiciones anteriores, la superstición es considerada como una “creencia irracional”, y como en la actualidad se supone que ya somos “civilizados” y estamos inmersos en un mar de información, ser considerados “irracionales” se toma como una gran ofensa. Entonces la gente opta por llamarle de otras maneras, aunque la base es la misma: la superstición. Aunque sea bastante criticada en la actualidad, lo cierto es que cuenta con muchos adeptos que, aunque no lo reconozcan, tienen una gran fe en la superstición, muy a pesar de tener nociones científicas.
Un factor de vital importancia al creer en la superstición es la profecía autocumplida (Torres y Zamora, 1997, p. 28). Explicaré con un ejemplo: una persona cree firmemente en que el viernes 13 es de mala suerte, entonces ese día estaría asustado y con una gran ansiedad, lo que acrecentaría sus probabilidades de que sufra un accidente. Otro ejemplo es que un sujeto compra un amuleto de “buena suerte” antes de ir a buscar trabajo, y al ir a su entrevista para el puesto siente una gran seguridad y tranquilidad gracias a su adquisición, por lo que se desenvolverá mejor en la entrevista y tendrá probabilidades más altas de conseguir el empleo. Esto quiere decir que no necesariamente es que las creencias resulten ciertas, si no que nuestra actitud frente a ellas puede tener un papel determinante.
Quizás una de las causas de la propagación de la superstición en el mundo es precisamente el desinterés científico. Siempre se habla de que la ciencia es la que tiene la responsabilidad de eliminar a la superstición del inconsciente colectivo, pero precisamente una de las razones más grandes de la prevalencia de las conductas supersticiosas es que los científicos están muy poco interesados en estas. A los astrónomos no les importa lo que hacen los astrólogos, a los médicos no les interesa la medicina homeopática, y así por el estilo. Entonces, al no atacar directamente a las creencias sin fundamento, estas tienen el campo libre para atacar las mentes de las personas. Los científicos no tienen interés en desmentir las creencias y pseudociencias propias de la superstición. Mientras los científicos sigan sin dar tomar cartas en el asunto de la superstición, esta seguirá siendo popular (Armentia, 2002, p. 10).
Quizás para lograr un correcto balance entre ser supersticioso o tener un pensamiento netamente científico, es necesario ser un poco escéptico. Pero escéptico no en el sentido de no creer absolutamente en nada que no parezca razonable, sino que buscando pruebas que corroboren las creencias, denominado escepticismo científico. Además, los escépticos científicos abogan por la divulgación de la ciencia, algo que sin duda haría comprender a la sociedad el papel de la ciencia y les haría tomar una postura más crítica (Armentia, 2002, pp. 10-12). Con el escepticismo científico, cada vez más gente buscaría verdaderas razones antes de comprar ese amuleto que vieron anunciado en su periódico preferido, pensarían muy bien antes de decidir caminar más solo por evitar pasar debajo de una escalera o se preguntarían porqué ese miedo al gato negro del vecino. La gente sería más consciente de sus creencias y podría controlarlas. Es necesario el escepticismo científico en nuestros días.
Ahora que ya he dado el marco de referencia acerca de la superstición y la ciencia, hablaré acerca de la fusión de estos dos a través de la tecnología (para ser precisa, en internet), pues como verán, la superstición está ahora más vigente que nunca gracias al boom del internet. Irónicamente, el internet es considerado uno de los mayores logros de la ciencia, pero ahora no está ayudando lo suficiente al campo intelectual, pues cada vez hay más información supersticiosa en la red.
Para empezar, cabe mencionar que el internet es más que una herramienta tecnológica consistente en una red de ordenadores interconectados que intercambian paquetes de información: es un constructo social. Y además, debido a su rapidez, el anonimato que se puede adquirir y su bajo costo, es una herramienta muy poderosa para dispersar información a nivel mundial, y por tanto, un arma para que la superstición pueda cobrar un nuevo auge. En internet se puede encontrar desde mensajes supersticiosos, leyendas urbanas, páginas de rituales “mágicos” y de sectas, hasta nuevas supersticiones relacionadas con el mismo internet e incluso creencias de que internet puede ser Dios. Todas estas creencias forman parte del netlore (net de internet, y lore de folclore) que es la nueva cultura que se ha venido creando.
Uno de los ejemplos de superstición que llega hasta nosotros gracias al internet son los mails denominados “cadenas de suerte”. Son correo basura (spam). Estos mails traen un mensaje y piden que se reenvíen, porque de lo contrario ocasionarán mala suerte y desgracias. Estos mensajes a veces despiertan el sentido altruista y solidario de las víctimas y las mezclan con el miedo. Estos mensajes casi siempre son del tipo “ayuda a un niño enfermo, por cada vez que se reenvíe el mail, le donarán 1 dólar” o “si no reenvías este mensaje, el psicópata que asesinó a estas personas irá por ti”, y así por el estilo, y generalmente son acompañados de fotos claramente truqueadas.
También gracias a internet es posible hallar nuevas leyendas urbanas, que usan los miedos más recientes de la sociedad. Algunas usan historias antiguas, solo que modificándolas para que sean adecuadas al contexto actual. Por ejemplo, antes existía la leyenda urbana del sujeto que ponía droga en las bebidas de las mujeres para luego violarlas, pero ahora ha sido modificada: el inicio es el mismo, solo que ahora las droga para robarles los órganos. Esto se debe a que ahora los trasplantes de órganos son una posibilidad real, entonces esto atemoriza más a la sociedad que una violación, debido a la revolución sexual y el aborto.
También existen nuevas religiones dadas en el internet, con sus respectivos ritos y cultos. Un rito muy curioso de los tecnopaganos es uno que involucra tocar la pantalla de la computadora e incluso agarrar el silicio o los cables. (Arroyo, 2006, pp. 3-8)
Como se puede observar, el internet en vez de erradicar la superstición, le ha dado un giro inesperado, pues le ha dado una gran fortaleza y un nuevo auge en la sociedad actual, que está tan desesperada y sedienta de respuestas, aún inmersa en tanta información.

Conclusión.

Sin duda, la superstición y la ciencia coexisten en la sociedad contemporánea, en gran parte gracias al internet y su rapidez, bajo costo y el anonimato que proporciona. La superstición no es cosa del pasado, por el contrario, ahora florece con más fuerza a pesar de tanto adelanto científico, sin que se haga nada al respecto y pasando desapercibido ante la vista de todos.
Sin embargo, estimado lector, aún me parece increíble cómo es que la gente, aún siendo apta y capacitada para manejar fácilmente una herramienta tan compleja como el internet, no note que está siendo engañado con información tergiversada y fotos notoriamente alteradas. A pesar de que ahora tenemos tanta información y tantas facilidades para acceder a ella, aún no podemos discriminar acerca de cuál es verídica, especialmente los jóvenes, quienes pasan horas ante la computadora en las redes sociales. Estos, al ver una imagen o un comentario con una leyenda supersticiosa, enseguida la comparten a sus compañeros, sin investigar primero si es verdad o no lo que están difundiendo, y así confunden a más y más personas.
Es necesario tomar cartas en el asunto y empezar a ser escépticos científicos, a no dejarnos engañar, a reclutar pruebas antes de tomar como cierto cualquier información, solo así se podrá llegar a un verdadero conocimiento.
Incluso cualquier persona puede aportar su granito de arena en esta labor, porque no solo los científicos pueden sacar a relucir la verdad, si usted tiene pruebas o puede demostrar que una superstición es errónea y sin fundamento, puede compartir esa información con los demás, hay muchas revistas científicas y de divulgación que podrían servir para ese fin, o bien, pueden difundir esta información a través de las nuevas tecnologías, como las redes sociales. Hoy día, la mayoría de las personas tienen una cuenta de Facebook o Twitter, o ambas, y si la información se difundiera por este medio, llegaría a mucha gente, compartiéndose una y otra vez.




Referencias
Armentia, J. (2002). Ciencia vs pseudociencias. Mediatika (8)
Arroyo, S. (2006). Magia y superstición en la era de internet. Culturas populares 2(2).
García, H., García, N. y Fernández, A. (2012). Medición de la superstición y su relación con su locus de control. Revista de Investigación y Divulgación en Psicología y Logopedia 2(1).
Spinoso, R. (2009). Pensamiento religioso y poder: brujería, hechicería y superstición femenina en Xalapa. Siglos XVII Y XVIII. Género 9(2).
Torres, M. y Zamora, A. (1997) Creencias supersticiosas. Tesis para obtener el título de Licenciado en Psicología. Universidad Autónoma Metropolitana de Iztapalapa.









¿Por qué has elegido ese tema? Y describe, ¿de dónde partiste para empezar a escribir?


Me pareció un tema interesante y me basé en el poco conocimiento que poseo de ese tema para investigar e indagar más sobre él. 

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